Reflexiones viajeras

“Quiero viajar por el mundo”, qué cliché…

Sería ingenuo de mi parte pensar que soy la única persona que siente que la frase que más resume su sueño, suena a un enorme cliché hoy en día…
¿No te parece?

Tengo ganas de hablar con vos de estas cosas que nos pasan cuando estamos decididas a vivir de la forma que deseamos y, en particular, de lo que sucede cuando se lo compartimos a otros, porque se por experiencia propia que a veces no es nada sencillo.

Partamos de una necesaria definición:

“Cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde novedad, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora”.

Wikipedia

Podríamos decir que la frase “Quiero viajar por el mundo” ya no tiene el mismo peso en la actualidad que tuvo alguna vez, y esto sí que nos trae algunas incomodidades… Como por ejemplo: tener que encontrar miles de formas más originales de decir lo que pretendés de la vida cuando todo se resume en esas 5 palabras que lamentablemente han perdido novedad y poder.

Por lo cual a modo de paréntesis te comparto algunas de las que he usado hasta hoy:

(Haceme el aguante y comentá algunas tuyas también, daaaaaaale)

  • “Me muero por conocer personas de otras culturas”.
  • “Quiero experimentar cosas nuevas en lugares nuevos”.
  • “Creo que el mundo es demasiado grande y me estoy perdiendo de conocer mucho estando en un solo lugar”.
  • “Tengo mucha curiosidad por conocer el mundo”.
  • “Quiero viajar, solo quiero viajar en la vida y nada más”.
  • “Estar quieta me inquieta mucho, me quiero ir”.

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Ahora bien, tengo que admitir que ninguna de estas afirmaciones me parece demasiado original pero ciertamente no suenan tan cliché como la del título, y eso me hace sentir mejor al hablar con alguien.

Pero lo más notorio, es que ninguna expresa los para qué. Es decir: para qué quiero lo que digo que quiero. Y seguramente eso mismo sea lo que le da el peso y valor que nosotros también le adjudicamos a nuestro sueño.
Posiblemente esos para qué sean lo verdaderamente interesante.

Por lo que, atrevidamente y de sorpresa, te voy a proponer un ejercicio super sencillo pero poderoso que me ayudó un montón a definir que quiero en realidad, porque – seamos honestas – esa frase tan cliché es bastante amplia y general, y no dice lo más importante (a mi parecer), que es como dije antes: el para qué.

La mini tarea

En una hoja en blanco escribí:
“Quiero viajar por el mundo”
¿Para qué?
(Tu respuesta)
Y a esa respuesta preguntate: ¿Para qué? qué te aporta eso?
(Tu nueva respuesta)
¿Para qué? en qué te suma o qué lograrías con eso?
(Tu nueva respuesta a la respuesta de la respuesta)
¿Para qué?
(Tu cuarta respuesta)
¿Para qué?
(La última si así lo decidís o podrías seguir)

Si te pasa como a mí, las últimas preguntas van a ser las más difíciles pero más reveladoras de responder, y te van a dar los motivos más fuertes y profundos para no desistir nunca a eso que más deseas, así que guardarlas en un lugar especial para leerlas luego, y si tenes ganas contame qué experimentaste respondiéndolas.

Por otra parte, estos últimos meses hablando con la gente, aprendí y te comparto por si te suma a vos también: que no tenemos la obligación de contar o explicar a todo el mundo los motivos que nos mueven, aunque surjan de ahí muchas veces las conversaciones que más nos interesan…

¿Por qué? Simplemente porque no con todo el mundo se pueden generar estas charlas de manera tal que ambas personas salgan fortalecidas y motivadas de las mismas. Y no está mal que así sea.

Se trata sólo de recordar que podes elegir con quien hablar de las cosas que más te importan.

Y no olvidarse que “lo que no suma, resta”. Frase que se aplica mucho a las conversaciones, porque incontables veces recibimos comentarios que no suman en lo absoluto a nuestro crecimiento, aunque haya otras tantas que si.

La frase será un cliché… pero la manera en la que querés viajar por el mundo NO lo es porque va a ser TU manera.
¡Así que dale que va!

¡Te abrazo!
Lu.

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