• Desarrollo personal

    Lo que no te conté del viaje

    Una lista de algunos de mis esfuerzos antes de emprender este viaje, que nunca conté,  y de las recompensas y aprendizajes que obtuve a cambio. 

    Con el afán de que tengas la certeza de que no va a ser sencillo y a la vez la motivación de intentarlo porque algo mucho mejor te espera, loca linda. 

    QUINCE cosas que pocos saben, de mi preparación antes del viaje:

    Hacelo por vos.

    1 – Dejé de salir los fines de semana para ahorrar y levantarme al otro día temprano a mirar videos de Alanxelmundo (y soñar despierta, sola y con unos buenos mates).

    2 – Dejé de verme con personas que no entendían por lo que estaba trabajando. Así, de una, porque me agotaba o desenfocaba totalmente.

    3 – Pegué un cartelito en el espejo del baño para recordarme decirme cosas como: “mi mundo exterior lo crea mi mundo interior” , “me merezco todo lo que sueño” , “tengo una mente millonaria” , “cada día soy más linda y brillo más”. A veces ni me las creía, pero era mejor que tirarme mala onda.

    4 – No dormí algunas noches porque la ansiedad no me dejaba respirar y creía que me iba a morir. 

    5 – Puse una botella a modo de alcancía al lado de la pc (donde trabajaba) y puse una moneda o billete todos los días para recordarme por qué trabajaba. El mapa estaba al lado para apoyar esto. 

    6 – Me fui a dormir sin cenar varios sábados a las 20hs aunque whatsapp sonaba con invitaciones, solo porque estaba cansada y muchas veces sin ganas de nada.

    7 – Dediqué domingos de principio a fin a pensar en nuevas maneras de generar dinero, sin ver a mi familia ni salir a pasear o ver amigos.

    8 – Me hice una lista en youtube para el buen humor y me obligue a bailar apenas me levantaba de la cama, visualizandome donde estoy ahora. 

    9 – Dormí muy poco por leer blogs que daban tips como estos. 

    10 – Lloré y me quedé encerrada en mi departamento sin hablar con nadie porque pensé que no iba a lograrlo, por días.

    11 – Me sentí sapo de otro pozo porque sentía que solo me entendían completamente personas que estaban detrás de la pantalla. Me sentí muy pero muy sola.

    12 – Hice trámites que me daban miedo sin ayuda de nadie y odiaba esa situación.

    13 – Descubrí que personas que amo y conozco hace mil años, no me conocían ni un poquito. Y deje que duela.

    14 – Leí hasta un libro para aprender a administrar mejor mi dinero y pedí ayuda a mi hermana para trabajar la abundancia, porque me sentía re contra frustrada.

    15 – Armé la valija sola, llorando y muerta de miedo, dos días antes de salir. Porque lo desconocido era muy grande y todo por lo que había trabajado se volvía real. 

    QUINCE recompensas y aprendizajes del viaje: (mis tesoros)

    1 – Llorar de cara al mar de felicidad,  gratitud y plenitud.

    2 – Descubrir mi propósito de vida.

    3 – Entender que la vida me lo dio todo y que voy a dar el doble. (Ya no hay otra cosa que pueda hacer).

    4 – Comprender que hay una manera más amorosa y noble de existir en este mundo. 

    5 – Que un extraño con la mano en el corazón me diga: cuando tenga una hija la voy a llamar Lucrecia.

    6 – Momentos para meditar, reflexionar y autoconocerme.

    7 – La mirada brillosa de los niños que hablaban por primera vez con una extranjera.

    8 – Una sensación de libertad y paz que no se si puedo ponerle nombre.

    9 – Probar un montón – pero un montón! –  de comidas nuevas.

    10 – Poder ver más claramente donde quiero estar y cómo, de acá a 10 o 15 años.

    11 – Conectar con los animales y la naturaleza, como nunca lo había hecho.

    12 – Permitirme ser lo más auténtica que he sido.

    13 – Un anillo de compromiso conmigo misma, y un autoamor que crece.

    14 – Amigos de todo el mundo, puertas abiertas en distintos países.

    15 – Ganas de entregarme al 100% a ustedes, para que nunca se sientan solas y puedan vivir todo esto y más.

    ¿Vale la pena hacer un balance?

    Dejo que saques tus propias conclusiones.
    Y que se lo compartas a alguien que sepas que puede estar pasando por lo mismo.

    Te dejo una frase de mi agenda Paprika que me encantó y viene al caso:
    “…el propósito es una meta que te importa tanto como para estar dispuesta a hacer cosas muy poco apasionantes con tal de avanzar, incluso resistir fracasos parciales…”. 

    Y por supuesto y como siempre, un tremendo abrazón.

  • Desarrollo personal

    No hay que tenerlo todo resuelto para empezar a viajar

    ¿Sos de las personas que quieren resolver todo antes de lanzarse a hacer algo?

    Y que por este motivo muchas veces se sienten agotadas, estresadas o sin humor, posponiendo así lo que quieren hacer y sintiendo que no llegan nunca?.

    Yo definitivamente lo fui por un buen tiempo.

    Es por esto que escribo sobre este tema, con la intención de contarte una nueva manera de pensarlo, que te puede ayudar positivamente como me ayudó a mí cuando decidí (sin tener el 98% de las cosas solucionadas) realizar el viaje que siempre quise.

    Resulta que las personas creen que lo tengo todo resuelto… (por mi manera particular de expresarme, demostrando mucha seguridad) pero la verdad es que no, y que soy de esas personas que creen que no hay que tenerlo todo resuelto para empezar a hacer algo. 
    (Aunque no lo sentía así hace un tiempo).

    ¿Empezar a qué? A planear ese viaje y ese proyecto de vida, por ejemplo, en mi caso.

    Se que es fácil decirlo pero… mejor parto de una pregunta esencial que debemos hacer primero… antes de empezar a esbozar algunas explicaciones sobre el tema. Y es preguntarnos:

    ¿Por qué queremos resolver todo antes?

    • Por una necesidad de tener las cosas bajo control.
    • Porque queremos sentirnos más seguros.
    • Porque necesitamos más confianza sobre nosotros o lo que pretendemos hacer.
    • Porque tenemos miedo a que algo salga mal.
    • Porque queremos que todo salga perfecto.
    • Porque no soportamos la incertidumbre.
    • Porque no nos sentimos capaces de improvisar.
    • Por creencias erróneas sobre nuestras capacidades.
    • Porque queremos parecer seguros ante los demás.
    • Porque otras personas nos demandan una explicación.
    • Por miedo al fracaso.
    • Y por tantos otros motivos…

    El primer paso es identificar nuestros motivos, y el segundo es entender que nos limitan enormemente. ¿Por qué? Porque la gran mayoría de ellos son miedos en realidad, y actuar bajo sus órdenes puede paralizarnos. (¡Y sin que nos demos cuenta!).

    Una charla TEDx muy cortita de un viajero, que me gustó mucho.

    Una metáfora:

    Diría que es parecido a ir todos los días al gimnasio y andar en una bici fija, pero nunca salir a la calle y participar de la carrera que hace tanto tiempo querés correr.
    La sensación es la misma: te sentís en movimiento (porque efectivamente te estás moviendo).
    Estás entrenando tus músculos, transpirando, fortaleciendo el corazón… y mejorando, inevitablemente, si lo haces con constancia.
    Pero el paso crucial es salir de ahí, tomar una bici sin ruedas fijas y… ¡correr la carrera!

    No tiene sentido el entrenamiento sin esta última parte, ni tampoco participar sin prepararte.

    La consecuencia que muchos sufrimos es la de posponer la carrera por nunca sentirnos lo suficientemente preparados, y entrar en un círculo vicioso que nos aleja del objetivo, mientras que nos auto convencemos de que avanzamos…

    De la misma manera, yo venía posponiendo mi próximo viaje, hasta que me di cuenta que hay cosas que primero deben decidirse, y luego resolverse a su debido tiempo.

    Me resulta simpático el hecho de tener abierto un blog de viajes y escribirlo desde casa, porque no estoy viajando en este momento, y me da mucha gracia haberme animado y auto llamarme viajera, sin haber viajado nunca fuera de mi país, ni tener pasaporte (o una valija presentable).
    Y ni hablar de usar repetidamente el hashtag #viajosola cuando nunca viajé sola en mi vida.

    No te  voy a mentir… a veces me siento como una impostora, pero cuando pasa me tomo un minuto y recuerdo que sólo estoy adelantando algunas cosas que de cualquier manera iba a hacer.

    Te invito a dejar de posponer la carrera, una vez que decidiste correrla.
    Te insisto dejar de posponer ese viaje y decidirte a viajarlo.

    Poné una fecha y empezá a hacer tus averiguaciones y a prepararte… y date tiempo, a vos y a las cosas, que se van a ir acomodando. (Deveritas).

    El miedo de no tenerlo todo resuelto es algo con lo que se aprende a vivir… Y es muchísimo mejor que la tranquilidad de quedarse en lo conocido, mirando el sueño de lejos, sin darle espacio para ser.

    ¡Buscá las maneras, que hay miles!

    Yo por ejemplo le conté a todo el mundo lo que tengo pensado hacer, para no tener más opción que hacerlo. Y priorizo todo en relación al plan, como reafirmación a un compromiso propio.

    No se trata de  hacer ese viaje que anhelamos sin ninguna preparación, y no se trata de planearlo todo tanto que se posponga por años o nunca se haga.

    Se trata de encontrar el equilibrio, cualquiera sea el objetivo.

    Me encantaría leerte, saber qué pensas, y acompañarte de alguna manera. Dejame un comentario ♥

    ¡Abrazón!
    Lu.

  • Desarrollo personal

    “Quiero viajar por el mundo”, qué cliché…

    Sería ingenuo de mi parte pensar que soy la única persona que siente que la frase que más resume su sueño, suena a un enorme cliché hoy en día…
    ¿No te parece?

    Tengo ganas de hablar con vos de estas cosas que nos pasan cuando estamos decididas a vivir de la forma que deseamos y, en particular, de lo que sucede cuando se lo compartimos a otros, porque se por experiencia propia que a veces no es nada sencillo.

    Partamos de una necesaria definición:

    “Cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde novedad, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora”.

    Wikipedia

    Podríamos decir que la frase “Quiero viajar por el mundo” ya no tiene el mismo peso en la actualidad que tuvo alguna vez, y esto sí que nos trae algunas incomodidades… Como por ejemplo: tener que encontrar miles de formas más originales de decir lo que pretendés de la vida cuando todo se resume en esas 5 palabras que lamentablemente han perdido novedad y poder.

    Por lo cual a modo de paréntesis te comparto algunas de las que he usado hasta hoy:

    (Haceme el aguante y comentá algunas tuyas también, daaaaaaale)

    • “Me muero por conocer personas de otras culturas”.
    • “Quiero experimentar cosas nuevas en lugares nuevos”.
    • “Creo que el mundo es demasiado grande y me estoy perdiendo de conocer mucho estando en un solo lugar”.
    • “Tengo mucha curiosidad por conocer el mundo”.
    • “Quiero viajar, solo quiero viajar en la vida y nada más”.
    • “Estar quieta me inquieta mucho, me quiero ir”.

    También te puede interesar: 8 pasos para organizarte y viajar.

    Ahora bien, tengo que admitir que ninguna de estas afirmaciones me parece demasiado original pero ciertamente no suenan tan cliché como la del título, y eso me hace sentir mejor al hablar con alguien.

    Pero lo más notorio, es que ninguna expresa los para qué. Es decir: para qué quiero lo que digo que quiero. Y seguramente eso mismo sea lo que le da el peso y valor que nosotros también le adjudicamos a nuestro sueño.
    Posiblemente esos para qué sean lo verdaderamente interesante.

    Por lo que, atrevidamente y de sorpresa, te voy a proponer un ejercicio super sencillo pero poderoso que me ayudó un montón a definir que quiero en realidad, porque – seamos honestas – esa frase tan cliché es bastante amplia y general, y no dice lo más importante (a mi parecer), que es como dije antes: el para qué.

    La mini tarea

    En una hoja en blanco escribí:
    “Quiero viajar por el mundo”
    ¿Para qué?
    (Tu respuesta)
    Y a esa respuesta preguntate: ¿Para qué? qué te aporta eso?
    (Tu nueva respuesta)
    ¿Para qué? en qué te suma o qué lograrías con eso?
    (Tu nueva respuesta a la respuesta de la respuesta)
    ¿Para qué?
    (Tu cuarta respuesta)
    ¿Para qué?
    (La última si así lo decidís o podrías seguir)

    Si te pasa como a mí, las últimas preguntas van a ser las más difíciles pero más reveladoras de responder, y te van a dar los motivos más fuertes y profundos para no desistir nunca a eso que más deseas, así que guardarlas en un lugar especial para leerlas luego, y si tenes ganas contame qué experimentaste respondiéndolas.

    Por otra parte, estos últimos meses hablando con la gente, aprendí y te comparto por si te suma a vos también: que no tenemos la obligación de contar o explicar a todo el mundo los motivos que nos mueven, aunque surjan de ahí muchas veces las conversaciones que más nos interesan…

    ¿Por qué? Simplemente porque no con todo el mundo se pueden generar estas charlas de manera tal que ambas personas salgan fortalecidas y motivadas de las mismas. Y no está mal que así sea.

    Se trata sólo de recordar que podes elegir con quien hablar de las cosas que más te importan.

    Y no olvidarse que “lo que no suma, resta”. Frase que se aplica mucho a las conversaciones, porque incontables veces recibimos comentarios que no suman en lo absoluto a nuestro crecimiento, aunque haya otras tantas que si.

    La frase será un cliché… pero la manera en la que querés viajar por el mundo NO lo es porque va a ser TU manera.
    ¡Así que dale que va!

    ¡Te abrazo!
    Lu.