• Reflexiones viajeras

    No hay que tenerlo todo resuelto para empezar a viajar

    ¿Sos de las personas que quieren resolver todo antes de lanzarse a hacer algo?

    Y que por este motivo muchas veces se sienten agotadas, estresadas o sin humor, posponiendo así lo que quieren hacer y sintiendo que no llegan nunca?.

    Yo definitivamente lo fui por un buen tiempo.

    Es por esto que escribo sobre este tema, con la intención de contarte una nueva manera de pensarlo, que te puede ayudar positivamente como me ayudó a mí cuando decidí (sin tener el 98% de las cosas solucionadas) realizar el viaje que siempre quise.

    Resulta que las personas creen que lo tengo todo resuelto… (por mi manera particular de expresarme, demostrando mucha seguridad) pero la verdad es que no, y que soy de esas personas que creen que no hay que tenerlo todo resuelto para empezar a hacer algo. 
    (Aunque no lo sentía así hace un tiempo).

    ¿Empezar a qué? A planear ese viaje y ese proyecto de vida, por ejemplo, en mi caso.

    Se que es fácil decirlo pero… mejor parto de una pregunta esencial que debemos hacer primero… antes de empezar a esbozar algunas explicaciones sobre el tema. Y es preguntarnos:

    ¿Por qué queremos resolver todo antes?

    • Por una necesidad de tener las cosas bajo control.
    • Porque queremos sentirnos más seguros.
    • Porque necesitamos más confianza sobre nosotros o lo que pretendemos hacer.
    • Porque tenemos miedo a que algo salga mal.
    • Porque queremos que todo salga perfecto.
    • Porque no soportamos la incertidumbre.
    • Porque no nos sentimos capaces de improvisar.
    • Por creencias erróneas sobre nuestras capacidades.
    • Porque queremos parecer seguros ante los demás.
    • Porque otras personas nos demandan una explicación.
    • Por miedo al fracaso.
    • Y por tantos otros motivos…

    El primer paso es identificar nuestros motivos, y el segundo es entender que nos limitan enormemente. ¿Por qué? Porque la gran mayoría de ellos son miedos en realidad, y actuar bajo sus órdenes puede paralizarnos. (¡Y sin que nos demos cuenta!).

    Una charla TEDx muy cortita de un viajero, que me gustó mucho.

    Una metáfora:

    Diría que es parecido a ir todos los días al gimnasio y andar en una bici fija, pero nunca salir a la calle y participar de la carrera que hace tanto tiempo querés correr.
    La sensación es la misma: te sentís en movimiento (porque efectivamente te estás moviendo).
    Estás entrenando tus músculos, transpirando, fortaleciendo el corazón… y mejorando, inevitablemente, si lo haces con constancia.
    Pero el paso crucial es salir de ahí, tomar una bici sin ruedas fijas y… ¡correr la carrera!

    No tiene sentido el entrenamiento sin esta última parte, ni tampoco participar sin prepararte.

    La consecuencia que muchos sufrimos es la de posponer la carrera por nunca sentirnos lo suficientemente preparados, y entrar en un círculo vicioso que nos aleja del objetivo, mientras que nos auto convencemos de que avanzamos…

    De la misma manera, yo venía posponiendo mi próximo viaje, hasta que me di cuenta que hay cosas que primero deben decidirse, y luego resolverse a su debido tiempo.

    Me resulta simpático el hecho de tener abierto un blog de viajes y escribirlo desde casa, porque no estoy viajando en este momento, y me da mucha gracia haberme animado y auto llamarme viajera, sin haber viajado nunca fuera de mi país, ni tener pasaporte (o una valija presentable).
    Y ni hablar de usar repetidamente el hashtag #viajosola cuando nunca viajé sola en mi vida.

    No te  voy a mentir… a veces me siento como una impostora, pero cuando pasa me tomo un minuto y recuerdo que sólo estoy adelantando algunas cosas que de cualquier manera iba a hacer.

    Te invito a dejar de posponer la carrera, una vez que decidiste correrla.
    Te insisto dejar de posponer ese viaje y decidirte a viajarlo.

    Poné una fecha y empezá a hacer tus averiguaciones y a prepararte… y date tiempo, a vos y a las cosas, que se van a ir acomodando. (Deveritas).

    El miedo de no tenerlo todo resuelto es algo con lo que se aprende a vivir… Y es muchísimo mejor que la tranquilidad de quedarse en lo conocido, mirando el sueño de lejos, sin darle espacio para ser.

    ¡Buscá las maneras, que hay miles!

    Yo por ejemplo le conté a todo el mundo lo que tengo pensado hacer, para no tener más opción que hacerlo. Y priorizo todo en relación al plan, como reafirmación a un compromiso propio.

    No se trata de  hacer ese viaje que anhelamos sin ninguna preparación, y no se trata de planearlo todo tanto que se posponga por años o nunca se haga.

    Se trata de encontrar el equilibrio, cualquiera sea el objetivo.

    Me encantaría leerte, saber qué pensas, y acompañarte de alguna manera. Dejame un comentario ♥

    ¡Abrazón!
    Lu.

  • Reflexiones viajeras

    “Quiero viajar por el mundo”, qué cliché…

    Sería ingenuo de mi parte pensar que soy la única persona que siente que la frase que más resume su sueño, suena a un enorme cliché hoy en día…
    ¿No te parece?

    Tengo ganas de hablar con vos de estas cosas que nos pasan cuando estamos decididas a vivir de la forma que deseamos y, en particular, de lo que sucede cuando se lo compartimos a otros, porque se por experiencia propia que a veces no es nada sencillo.

    Partamos de una necesaria definición:

    “Cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde novedad, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora”.

    Wikipedia

    Podríamos decir que la frase “Quiero viajar por el mundo” ya no tiene el mismo peso en la actualidad que tuvo alguna vez, y esto sí que nos trae algunas incomodidades… Como por ejemplo: tener que encontrar miles de formas más originales de decir lo que pretendés de la vida cuando todo se resume en esas 5 palabras que lamentablemente han perdido novedad y poder.

    Por lo cual a modo de paréntesis te comparto algunas de las que he usado hasta hoy:

    (Haceme el aguante y comentá algunas tuyas también, daaaaaaale)

    • “Me muero por conocer personas de otras culturas”.
    • “Quiero experimentar cosas nuevas en lugares nuevos”.
    • “Creo que el mundo es demasiado grande y me estoy perdiendo de conocer mucho estando en un solo lugar”.
    • “Tengo mucha curiosidad por conocer el mundo”.
    • “Quiero viajar, solo quiero viajar en la vida y nada más”.
    • “Estar quieta me inquieta mucho, me quiero ir”.

    También te puede interesar: 8 pasos para organizarte y viajar.

    Ahora bien, tengo que admitir que ninguna de estas afirmaciones me parece demasiado original pero ciertamente no suenan tan cliché como la del título, y eso me hace sentir mejor al hablar con alguien.

    Pero lo más notorio, es que ninguna expresa los para qué. Es decir: para qué quiero lo que digo que quiero. Y seguramente eso mismo sea lo que le da el peso y valor que nosotros también le adjudicamos a nuestro sueño.
    Posiblemente esos para qué sean lo verdaderamente interesante.

    Por lo que, atrevidamente y de sorpresa, te voy a proponer un ejercicio super sencillo pero poderoso que me ayudó un montón a definir que quiero en realidad, porque – seamos honestas – esa frase tan cliché es bastante amplia y general, y no dice lo más importante (a mi parecer), que es como dije antes: el para qué.

    La mini tarea

    En una hoja en blanco escribí:
    “Quiero viajar por el mundo”
    ¿Para qué?
    (Tu respuesta)
    Y a esa respuesta preguntate: ¿Para qué? qué te aporta eso?
    (Tu nueva respuesta)
    ¿Para qué? en qué te suma o qué lograrías con eso?
    (Tu nueva respuesta a la respuesta de la respuesta)
    ¿Para qué?
    (Tu cuarta respuesta)
    ¿Para qué?
    (La última si así lo decidís o podrías seguir)

    Si te pasa como a mí, las últimas preguntas van a ser las más difíciles pero más reveladoras de responder, y te van a dar los motivos más fuertes y profundos para no desistir nunca a eso que más deseas, así que guardarlas en un lugar especial para leerlas luego, y si tenes ganas contame qué experimentaste respondiéndolas.

    Por otra parte, estos últimos meses hablando con la gente, aprendí y te comparto por si te suma a vos también: que no tenemos la obligación de contar o explicar a todo el mundo los motivos que nos mueven, aunque surjan de ahí muchas veces las conversaciones que más nos interesan…

    ¿Por qué? Simplemente porque no con todo el mundo se pueden generar estas charlas de manera tal que ambas personas salgan fortalecidas y motivadas de las mismas. Y no está mal que así sea.

    Se trata sólo de recordar que podes elegir con quien hablar de las cosas que más te importan.

    Y no olvidarse que “lo que no suma, resta”. Frase que se aplica mucho a las conversaciones, porque incontables veces recibimos comentarios que no suman en lo absoluto a nuestro crecimiento, aunque haya otras tantas que si.

    La frase será un cliché… pero la manera en la que querés viajar por el mundo NO lo es porque va a ser TU manera.
    ¡Así que dale que va!

    ¡Te abrazo!
    Lu.

  • Recursos creativos

    Bitácora de viaje. ¿En papel o digital?

    Esta es una pregunta que me hice a mi misma apenas decidí viajar.

    • ¿De qué manera voy a documentar mi viaje?
    • ¿Qué será mejor para compartirlo con otros?
    • ¿Quiero compartir todo o guardarme algo para mí?

    Soy de las personas que documentan su vida cotidiana… así que imagínense al viajar… – Un poco sobre mi
    Y con documentar me refiero a expresar lo que siento o pienso respecto a algo (que pasó, pasa o quiero que pase). Y a ideas random también.

    Si sos de esas mujeres que, como yo, no puede evitar expresar – de diferentes maneras –  lo que percibe con sus sentidos en el mundo, te invito a leer lo que sigue.

    Sobre las bitácoras

    “La bitácora es una memoria de papel”

    Leí una vez por ahí.

    En el presente funciona como un diario, y en el futuro como una máquina del tiempo cada vez que la leas.
    Nos facilita expresarnos de la manera que elijamos y a registrar nuestras experiencias, convirtiéndose así en una gran compañera cuando viajamos solas.

    Bitácoras en papel

    Abrazada a mis escritos cotidianos.

    Las más conocidas se escriben en cuadernos y anotadores que generalmente no superan la medida A4. (Ya que la idea es transportarlas cómodamente a donde vayamos).

    Una referente en este tema para mí, es Aniko Villalba, escritora argentina que viajó durante 10 años y ahora se dedica a escribir libros y dar talleres de escritura y creatividad. Podes leer más sobre ella en: www.escribir.me/aniko-villalba/

    Es a partir de una entrada en su blog de viajes – www.viajandoporahi.com – que me inspiró y convenció (sin querer queriendo) a documentar mi viaje en papel, con los recursos que yo prefiera. – Lee sus ideas acá.
    Siempre amé los cuadernos pero no me había motivado tanto a registrar mi viaje con dibujos, escritos a mano y collages hasta que vi los suyos.
    Ahí fue que decidí que definitivamente es algo quiero hacer (¡y coleccionar!). FanáticaALERT.

    Foto extraída de: viajandoporahi.com / Aniko Villalba

    Lo mejor:

    Existen muchos motivos para que elijas documentar en papel, si necesitás motivos que no sean más que el disfrute.
    Hacer algo cuyo fin sea disfrutar es algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestra sociedad.
    Siempre “tenemos” que hacer una bitácora en papel, por ejemplo, para… (y acá van algunos motivos super válidos): ganar dinero con el resultado; publicarla y mostrarla a otros; vender una idea que surja de ahí; crear una colección de bitácoras; inspirar a otros; motivarse para otra cosa; practicar y ejercitarse creativamente; mantenerse activa dibujando, escribiendo, pintando; entender lo que pasa en el mundo; comprender lo que te pasa a vos, tener un lugar donde alojar recuerdos; no olvidarse de ciertas experiencias o detalles; conocerse a una misma; recordarse a una misma en ese viaje; etc.

    Así que si disfrutas de expresarte en un papel. Ni lo dudes.
    Y si añadirías otros motivos, compartilos en un comentario conmigo!.

    Lo no tan genial:

    • Es algo que se puede deteriorar con los años si no se cuida debidamente. Pero bueno… lo cuidas bien y listo (sonrisa persuasiva).
    • 
    Es un objeto más en la mochila que hará peso. Pero un poquiiiito nomás.
    Se volverá tan valioso como tu pasarporte (para vos, claramente), por lo que tendrás otra preocupación/responsabilidad. Pero bueno, una más, una menos…

    Bitácoras digitales

    Mi espacio improvisado un sábado a la mañana.

    Los blogs de viajes, por ejemplo, son creados la mayoría de las veces con la intención de que funcionen como bitácoras. (Y este en un clarisimo ejemplo de eso).

    Por otra parte, las redes sociales se usan mucho para mostrar el día a día de un viaje o reflexiones sobre ellos. (Instagram brilla en esto).

    Extraído del Instagram de @alanxelmundo.

    Lo más de lo más:

    ¡Poder compartirlo con el mundo de manera rapidísima!
    La gran ventaja es que a gracias a internet podemos establecer relaciones con personas a las que no llegaríamos de otra manera tan fácilmente. Gracias a esto, obtenemos una interacción enriquecedora y nos mantenemos abiertos a nuevas posibilidades. (Nunca se sabe las que pueden surgir cuando compartís lo que vivís con otros!).

    No está de más aclarar que siempre elegiremos que compartir y que no, es decir, no por estar conectados con el mundo tenemos que renunciar a nuestra vida privada.

    Lo no tan mejor:

    Lleva tiempo y mucha dedicación actualizar una bitácora digital, y cobra mayor importancia cuando nos estamos moviendo de un lugar a otro. Sin embargo, siempre dependerá del fin por el que hicimos esa bitácora.

    Conclusión

    Por mi parte, veo las ventajas de elegir ambas. Creo que forman un complemento perfecto y nos permiten expresarnos de manera más amplia y enriquecedora que si solo eligieramos una.

    Si suena un poco entusiasta es porque… lo es.

    Creo que la clave estará en establecer de antemano cuanto tiempo aproximadamente tendremos para dedicarle a cada una, y hacer de ese momento uno de total disfrute.

    ¿Y vos, tenés una? ¿Cómo la usas? Contame que te leo!

    ¡Te abrazo!
    Lu.

  • Viajar sola

    8 pasos para organizarte y viajar

    ¡Hola hola!

    Te quiero contar de qué manera estoy planificando mi viaje soñado para que puedas hacer lo mismo, sin importar si es a pocos kilómetros de distancia o al otro lado del globo.

    Por supuesto, es una fórmula modificable y adaptable a vos, que espero te sirva de guía para poder ir al lugar que siempre quisiste visitar.
    (¡Contame en los comentarios!)

    Sin más palabrerío, ahí va…
    Una guía de 8 pasos basada en mi experiencia.

    PASO 1: Conseguí un cuaderno

    Buscá un cuaderno o un anotador que te sirva solamente para proyectar este viaje y anotar todo lo referido al mismo. No lo uses para ninguna otra cosa. Preferentemente elegí uno que te guste mucho, o intervenilo para que así sea, porque lo que vas a escribir ahí es importante.

    PASO 2: Definí el destino

    ¿Ya tenés un lugar en mente al que quieras ir? Si es así, escribilo bien grande en tu cuaderno. Alcanza con poner el país o la provincia/estado ya que quizás no sepas bien qué ciudades visitar aún. A no preocuparse por los detalles ahora.

    Si vas a viajar sola y en avión por primera vez, tenes que leer esto.

    PASO 3: Ponele fecha

    Es uno de los pasos en los que más dudamos generalmente porque todas las excusas emergen del más allá, para que sigamos posponiendo. Te aconsejo planearlo con al menos 6/8 meses de anticipación, para que puedas organizarte tranqui y mantener la motivación. Que la fecha sea realista en relación al estilo de vida que llevás.

    PASO 4: Hace listas

    Anotá todo lo que crees que vas a necesitar para realizar este viaje.
    Tomate tu tiempo y escribí todo lo que se te vaya ocurriendo.
    Cuanto más anotes mejor. 
    ¿Sobre qué? 
    – Dinero: para los pasajes, viajes al aeropuerto (sobre todo si no vivís en la misma ciudad), hospedaje y gastos en el lugar. Detallalos lo más que puedas.
    – Documentos: pasaporte, visa, documentos varios. (Algunos tendrán costo y se realizan con tiempo).
    – Objetos: cosas que vas a necesitar llevar o tener antes del viaje (a conseguir o comprar).

    PASO 5: Investigá

    Averigua cuánto cuesta viajar a ese lugar y toma nota de los costos (aproximados) guiándote con las listas que hiciste antes.

    Esto te va a llevar un tiempo considerable, así que te recomiendo disfrutar de leer a personas que ya han viajado a ese lugar y te lo cuentan, de leer a quienes te comparten cuánto han gastado, de mirar videos de viajeros… etc.

    (Escribí lo que te llame la atención en una parte del cuaderno que asignes a datos curiosos. Siempre podes volver a revisar ese apartado luego).

    Tip de color: Redondeá los costos siempre para arriba. (Mejor que sobre y no que falte dice el viejo dicho). Ej: Si vale $23,5, anotá $25.

    PASO 6: Sumá y dividí

    Sumá todos los costos que anotaste en el paso anterior para obtener un total aproximado de dinero que costaría tu viaje, y luego dividilo por la cantidad de meses que tenes para ahorrar según la fecha que definiste.

    Tip de color: Quizá te sirva dividirlo a su vez por semana o por día. Como te resulte mejor.

    PASO 7: Se creativo/a

    Pensá en las diferentes maneras en la que podes disponer de ese dinero por mes o por semana. A veces es simplemente ahorrando en compras innecesarias o algunos gustos personales. Otras veces es generando dinero extra con un nuevo proyecto. Sea cual sea, dedicale tiempo a encontrar la manera y no más excusas.

    PASO 8: Hace que suceda

    Mantenete motivado/a viendo a otros viajeros en las redes sociales, hablando con otros sobre el tema, anotando frases o pensamientos en tu cuaderno, haciendo pequeñas acciones que te acerquen al objetivo, como ir a comprarte un bolso por ejemplo – aunque falten meses todavía – o actualizar tu pasaporte.

    ¡Y hacé que suceda!

    “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso” Lao-Tse.

    ¿Cuál es ese viaje que siempre quisiste hacer?
    ¿Cuándo vas a empezar a planearlo?

    Me encantaría leerte.
    Y si tenés alguna duda, escribime que responderé con gusto.

    ¡Abrazón!
    Lu.

  • Viajar sola

    Viajar sola en avión por primera vez

    ¿Sentís inseguridad de viajar en avión por primera vez y además sola? o alguna vez quisiste hacerlo y no te animaste?

    Yo lo hice y te quiero contar mi experiencia para que te quedes tranquila.

    Aspiro a visitar muchos lugares en el mundo, por lo cual, siempre supe que viajar en avión iba a volverse algo normal y sentía que no estaba preparada para eso porque nunca lo había hecho, lo que me despertaba muchas interrogantes y miedos.  – Más sobre mi

    Entonces aproveché una oportunidad que surgió de conocer un lugar de mi país (Argentina) y realizar un viaje corto en avión (2:15hs) como una especie de práctica antes de realizar viajes más largos a lugares lejanos.

    Te dejo una lista de aspectos a tener en cuenta para que tu experiencia sea tan sencilla y agradable como fue la mía, y que no tengas que preocuparte ni desesperar.

    Lo importante es ocuparse, aprender y disfrutar.

    1. Investigá sobre:

    • Las mejores aerolíneas posibles para realizar tu viaje. (De manera online o consultando a personas que viajen siempre).
    • Los mejores precios. (En páginas web creadas solamente para comparar precios).
    • El equipaje que te conviene llevar. (En la web de la aerolínea que hayas elegido aparecerán las especificaciones).
    • Los elementos que no están permitidos llevar. (Para no tener sorpresas).
    • Maneras de llegar al aeropuerto desde tu ubicación. (Seguramente sean varias. Influyen factores como la seguridad, la comodidad, el presupuesto y el tiempo de traslado). Vos decidís que priorizar para decidir.
    • Maneras de llegar al lugar de destino desde el aeropuerto cuando llegues.

    2. Comprá el pasaje

    • De manera online.

    Procurando hacerlo completamente sola y tomandote el tiempo necesario para leer toda la info que la aerolínea te indica y aprender. No es lo mismo que alguien te ayude o saque el pasaje por vos. Va a hacer que te sientas más preparada.

    3. Confiá

    • Principalmente en vos y en tu intuición en todo momento.
    • En que no sos la primera persona que viaja por primera vez en avión, todo esta resuelto.
    • En los profesionales que harán que llegues bien a destino.

    4. Imitá

    • A otros viajeros.

    Algo que me sirvió muchísimo fue observar a la gente que estaba delante mío, desde el momento que tomé el colectivo al aeropuerto hasta que me bajé del avión.

    Entonces me moví de la manera que estas personas lo hacían, y me generó más confianza para no perderme y me sentirme segura en todo momento.

    También ubiqué mi valija donde ellos lo hicieron y me senté en los mismos lugares, siempre prestando atención en todas las etapas.

    Recordá que preguntarle a otros es siempre una opción.
    Yo no necesité preguntar más que si estaba en la fila correcta ya que puse mi enfoque en imitar. Y no tuve ningún problema.

    En resumen: atención plena y mucha paciencia. Vas a estar bien.
    ¡Así que buen viaje!

    PD: No te olvides de disfrutarlo.
    Esa vista vale cualquier esfuerzo.

    Contame que tal te resultan estos consejos y preguntame por cualquier duda, que responderé con gusto.

    ¡Abrazón!
    Lu.