• Viajar sola

    Viajar sola haciendo voluntariados

    Te quiero compartir qué implica viajar sola haciendo voluntariados, empezando por contarte brevemente de qué trata esto, y haciendo hincapié en mi experiencia.

    Hacete unos mates o un café que te lo cuento como a mi mejor amiga, porque me encantaría leer tus dudas al respecto y enterarme algún día que te animaste a hacer lo mismo -deveritas que si-.

    En el primer hostal donde hice voluntariado como recepcionista.

    Para ponerte en contexto: estoy viajando hace cuatro meses y medio por Colombia de esta manera, y me queda mes y medio más de viaje.

    Al principio, no sabía cuánto iba a durar la aventura y me largué sola sin pasaje de regreso, aunque nunca había salido de Argentina; ni había tomado un vuelo internacional; o viajado sin compañía; tampoco hecho un voluntariado; ni conocido el mar; ni tener mucha experiencia como viajera. (Asi que de miedos y ansiedades, hablemos en otro artículo).

    Con toda la intención de motivarte e inspirarte fuerte, ahí va!

    En Bogotá, visitando un barrio lleno de arte.

    Qué es un voluntariado y cómo funciona 

    En poquísimas palabras: se trata de un intercambio de habilidades por alojamiento (y una o más comidas al día, dependiendo del lugar). Podés hacer esto en hostals, ONGs, comunidades, ecoaldeas, casas, otros; y de esta manera, viajar por más tiempo con menor presupuesto.

    Si querés más detalles, leete el artículo: cuatro experiencias de voluntariados en Colombia.

    Cómo conocí este mundo

    Buscando en google maneras de viajar más barato y por más tiempo encontré e investigué cómo funcionaba esto, y me animé a probar. – y la verdad que me fue bárrrrrrbaro, humildad aparte -. 

    Si querés viajar de la misma manera, te comento:

    Podés leer acá lo que Laura escribió para dar los primeros pasos. Yo la seguí completamente y utilizo también la plataforma que ella presenta: Worldpackers.

    Vale que te tomes unos 15min para leer esta info y tenerla recontra presente.

    Te cuento cómo es la cosa viajando sola

    Lo más importante y revelador: NUNCA ESTÁS SOLA. 

    O bueno, sí, pero en mi experiencia descubrí, que sólo me sentía una viajera solitaria cuando me movía de lugar. Es decir, durante los traslados para viajar (ya sea en bus o en avión).

    El resto del tiempo, hice un montón de amigos y amigas a los que veía a diario; llegué a sentirme en familia y a gusto con mucha gente que me abrió las puertas de su casa como si fuera una más; y agradecí a extraños que me han ayudado y cuidado como si fuera su hija.

    Sin embargo, hubo etapas en las que la pasé menos acompañada haciéndome miles de preguntas existenciales. Creo que eso es super necesario también.

    Fue un momento en el que me sentí sola, triste, con extrañitis aguda de mi familia, mis amigos y mi casa; pero en el que también descubrí mi propósito y lo que quiero de mi vida. (Al menos por ahora, viste)

    En Santa Marta, completando mis diarios y cuadernos de viaje con reflexiones.

    Asi que tan mal momento no fue… por el contrario, fue el más importante, y lo aproveché para autoconocerme, tomar decisiones conscientes y crecer. 

    Cuando esa etapa terminó, mi visión había tomado otra perspectiva y sentía como si pudiera ver más claramente. 

    Sentí que la gente me cuidó mucho, y creo que justamente tenía que ver con ser mujer, estar sola, y de paso, ser argentina. (Quiero decir… extranjera jiji).

    La gente llegó a preguntarme hasta si había dormido bien, o si me sentía a gusto para asegurarse que estuviera bien y disfrutando el lugar, constantemente. 

    Todos sienten curiosidad por tu historia y lo que estás haciendo, así que empezar conversaciones es fácil por ambas partes, y lo que menos te debería preocupar. La gente te va a hablar y mucho.

    Lo mejor de viajar sola haciendo voluntariados:

    Te vas a encontrar en situaciones que nunca hubieras imaginado estar. 
    * Esta es mi favorita, estar viviendo algo re nada que ver y darme cuenta de eso en ese preciso momento.

    Aprendes a hacer cosas nuevas saliendo de tu zona de confort todo el tiempo. * Que sin dudas te mantiene el cerebro activo y a vos toda creativa.

    Desarrollás habilidades de relacionarte y comunicarte. * Sobre todo porque no te va a quedar otra.

    Podes practicar idiomas. En mi caso, practique un montón hablar inglés. * And it was very good, darling.

    Aprendés sobre cultura, de la mano de la cultura misma. * Sobre cómo cocinan, comen, beben, hablan, limpian, manejan, se ejercitan, disfrutan, se relacionan, viven. 

    Conocés otras viajeras y viajeros como vos. * De países diferentes al local, lo cual enriquece tu carrera en cultura.

    Escuchás tantas historias como gente conocés. * Y eso no tiene precio.

    Decidís sólo en base a tus ganas, gustos e intereses del momento. * A dónde ir, qué hacer, con quien/es, cuando. Una liberté que no te explico.

    Lo no tan mejor

    No siempre tenés toda la privacidad del mundo. * A veces toca compartir habitación, baño, cocina, espacios. Y toca inventarse la privacidad como se pueda.

    Las mudanzas y traslados. * Confieso que lo que menos me gusta es armar y desarmar la mochila, salir a la calle con todas mis cosas y llegar al lugar al que vaya.

    Re-adaptarte. * Lleva algo de esfuerzo al llegar a un nuevo lugar, entender cómo funciona todo ahí, sus normas, dónde se guardan las cosas, como acomodar las tuyas, etc.

    En fin…

    Es una experiencia de esas que me encantaría que vivas, porque honestamente, sentirte asi de libre es invaluable amiga. Y ahora que lo se, quiero que lo sepas vos también.

    Cualquier duda que te surja, comentala! no le des más vueltas.

    Mínimo una vez al día permitite la libertad de soñar despierta.

  • Desarrollo personal

    Lo que no te conté del viaje

    Una lista de algunos de mis esfuerzos antes de emprender este viaje, que nunca conté,  y de las recompensas y aprendizajes que obtuve a cambio. 

    Con el afán de que tengas la certeza de que no va a ser sencillo y a la vez la motivación de intentarlo porque algo mucho mejor te espera, loca linda. 

    QUINCE cosas que pocos saben, de mi preparación antes del viaje:

    Hacelo por vos.

    1 – Dejé de salir los fines de semana para ahorrar y levantarme al otro día temprano a mirar videos de Alanxelmundo (y soñar despierta, sola y con unos buenos mates).

    2 – Dejé de verme con personas que no entendían por lo que estaba trabajando. Así, de una, porque me agotaba o desenfocaba totalmente.

    3 – Pegué un cartelito en el espejo del baño para recordarme decirme cosas como: “mi mundo exterior lo crea mi mundo interior” , “me merezco todo lo que sueño” , “tengo una mente millonaria” , “cada día soy más linda y brillo más”. A veces ni me las creía, pero era mejor que tirarme mala onda.

    4 – No dormí algunas noches porque la ansiedad no me dejaba respirar y creía que me iba a morir. 

    5 – Puse una botella a modo de alcancía al lado de la pc (donde trabajaba) y puse una moneda o billete todos los días para recordarme por qué trabajaba. El mapa estaba al lado para apoyar esto. 

    6 – Me fui a dormir sin cenar varios sábados a las 20hs aunque whatsapp sonaba con invitaciones, solo porque estaba cansada y muchas veces sin ganas de nada.

    7 – Dediqué domingos de principio a fin a pensar en nuevas maneras de generar dinero, sin ver a mi familia ni salir a pasear o ver amigos.

    8 – Me hice una lista en youtube para el buen humor y me obligue a bailar apenas me levantaba de la cama, visualizandome donde estoy ahora. 

    9 – Dormí muy poco por leer blogs que daban tips como estos. 

    10 – Lloré y me quedé encerrada en mi departamento sin hablar con nadie porque pensé que no iba a lograrlo, por días.

    11 – Me sentí sapo de otro pozo porque sentía que solo me entendían completamente personas que estaban detrás de la pantalla. Me sentí muy pero muy sola.

    12 – Hice trámites que me daban miedo sin ayuda de nadie y odiaba esa situación.

    13 – Descubrí que personas que amo y conozco hace mil años, no me conocían ni un poquito. Y deje que duela.

    14 – Leí hasta un libro para aprender a administrar mejor mi dinero y pedí ayuda a mi hermana para trabajar la abundancia, porque me sentía re contra frustrada.

    15 – Armé la valija sola, llorando y muerta de miedo, dos días antes de salir. Porque lo desconocido era muy grande y todo por lo que había trabajado se volvía real. 

    QUINCE recompensas y aprendizajes del viaje: (mis tesoros)

    1 – Llorar de cara al mar de felicidad,  gratitud y plenitud.

    2 – Descubrir mi propósito de vida.

    3 – Entender que la vida me lo dio todo y que voy a dar el doble. (Ya no hay otra cosa que pueda hacer).

    4 – Comprender que hay una manera más amorosa y noble de existir en este mundo. 

    5 – Que un extraño con la mano en el corazón me diga: cuando tenga una hija la voy a llamar Lucrecia.

    6 – Momentos para meditar, reflexionar y autoconocerme.

    7 – La mirada brillosa de los niños que hablaban por primera vez con una extranjera.

    8 – Una sensación de libertad y paz que no se si puedo ponerle nombre.

    9 – Probar un montón – pero un montón! –  de comidas nuevas.

    10 – Poder ver más claramente donde quiero estar y cómo, de acá a 10 o 15 años.

    11 – Conectar con los animales y la naturaleza, como nunca lo había hecho.

    12 – Permitirme ser lo más auténtica que he sido.

    13 – Un anillo de compromiso conmigo misma, y un autoamor que crece.

    14 – Amigos de todo el mundo, puertas abiertas en distintos países.

    15 – Ganas de entregarme al 100% a ustedes, para que nunca se sientan solas y puedan vivir todo esto y más.

    ¿Vale la pena hacer un balance?

    Dejo que saques tus propias conclusiones.
    Y que se lo compartas a alguien que sepas que puede estar pasando por lo mismo.

    Te dejo una frase de mi agenda Paprika que me encantó y viene al caso:
    “…el propósito es una meta que te importa tanto como para estar dispuesta a hacer cosas muy poco apasionantes con tal de avanzar, incluso resistir fracasos parciales…”. 

    Y por supuesto y como siempre, un tremendo abrazón.

  • Viajar sola

    Por donde empezar si soñás con viajar sola

    Te quiero regalar hoy, con todo mi amor, seis pasos que creo que podes seguir si no sabes por dónde empezar si soñás con viajar sola.

    Porque estuve ahí, sin saber por dónde empezar siquiera a crear un plan para lograr todo esto que soñé y estoy viviendo hoy. Y se que no es sencillo.

    En ese momento estaba sola, confundida y dudosa, porque para mi… la vida no podía ser solo eso que conocía. Sabía que había más en el mundo y mi sed por descubrirlo se hacía cada vez más intensa.

    Las excusas están siempre al alcance de la mano… ya sabés. A veces tienen forma de series, salidas sin sentido, instagram, algún que otro amor efímero e improvisado, la ropa sucia, el cumple del sobrino del amigo de la hermana de tu vecino… 

    Pero llega el momento en que ya no podes darle más vueltas, necesitas sentarte a reflexionar y tomar decisiones, porque esos sueños empiezan a pellizcarte cada vez más fuerte (¡quieren que los escuches!).

    Y llega un momento en el que no pueden seguir siendo silenciados por las distracciones. 
    Tenés que escucharte mejor y decidir si aceptas el desafío o no. 

    Asi que sin más vueltas, ahí va…
    Una guía de seis pasos basada en mi experiencia para empezar a cumplir tu sueño de viajar sola, que obviamente, podes modificar y adaptar a vos.

    PASO 1: Decidilo

    Decidí si es exactamente eso lo que querés (o si en realidad es otra cosa).

    Si es que de verdad querés viajar por razones que te hagan crecer (experiencias nuevas, por ejemplo) o por otros motivos en realidad (huir de algo o alguien). 

    Decidí si de verdad crees que hacerlo sola sería lo mejor en este momento de tu vida, por motivos reales. La idea es que tengas bien claro que te aportaría eso.
    (Aunque aún no sepas si te animarias o no… eso no importa ahora). 

    “Son tus decisiones, no tus condiciones, las que determinan tu destino”.

    Ejercicio: Respondé a las siguientes preguntas en un papel:
    • ¿Para qué quiero viajar o irme por el mundo?
    • ¿Por qué o para qué lo haría sola?
    • ¿Qué me aporta todo eso?
    • ¿Cómo me sentiré cuando lo haga?

    Hacé de cuenta que este ejercicio es el de plantar una semilla.  
    Y si te surgen otras preguntas, podes responderlas también.

    Y de paso, como se que vas a hacer la tarea – guiño guiño – te comparto un articulo que me encantó y tiene una serie de preguntas para descubrir tu propósito de vida. Dale click acá. A mi sin dudas me sirvió para recordarme cosillas importantes.

    PASO 2: Comprometete con esa decisión

    “Una decisión real se mide por el hecho de que has tomado una nueva acción.

    Si no hay acción, no has decidido”.

    Yo supe que estaba comprometida porque anteponía mi sueño en todo momento.
    Y es tomando las decisiones del día a día donde te das cuenta, porque o estás comprometida con eso o lo estás con otra cosa, y actuás en consecuencia.

    Ejemplos:
    • Decidí mudarme donde me resultara más económico vivir para ahorrar más para el viaje. (Aunque aún no sabía a donde viajaría ni qué haría de mi vida). Literal.
    • Empecé a hacer ejercicio para sentirme vital y fuerte porque sabía que cargaría una mochila, y siempre quise que mis piernas se banquen cualquier caminata hacia algún lugar hermoso.
    • Empecé a alimentarme mejor para ayudar a lo anterior. 
    • Solo me compre  cosas que me iban a servir para el viaje luego, porque de otra manera, era solo un gasto.
    • Le dije a TODO el  mundo lo que pensaba hacer, a un punto que era imposible echarme atrás.
    • Decenas de decisiones más.

    Asumir el compromiso es fundamental para mantenerte en el camino de lograr algo. 

    “Nunca nadie logró una meta al estar interesado en su logro. Uno debe estar comprometido”.

    Ejercicio: Escribí: YO (TU NOMBRE) ME COMPROMETO A ….
    (¡Completalo y  firmalo! con fecha y todo).

    Lo más importante es que recuerdes que si te comprometiste realmente,
    ya no podes darte la espalda a vos y a tu sueño. 

    PASO 3: Trabajá por eso

    Inventate nuevas maneras de generar ingresos y/o disminuir tus gastos.

    Investigá todo lo que necesites saber en blogs, YouTube, revistas, libros, hablando con viajeras. (Por lo pronto, te dejo uno por aquí con 8 pasos para organizarte y viajar).
    Exprimí a Google como nunca antes, y hablá con la gente.
    Dejame un comentario, mandá un mensaje.

    Trabajá todas las horas que puedas (mientras sea saludable para tu cuerpo y tu mente).  

    Concentrate en eso, hacelo con alegría y desprendete del resultado que es algo que se va a dar inevitablemente. Confiá en eso y mantenete en movimiento.
    Es una etapa que demanda de tu esfuerzo y constancia. Y no, no va a ser fácil.

    Por dónde empezar si soñás con viajar sola 4
    En mi caso, trabajé diseñando, fotografiando, dando asesorías a emprendedoras, y todo lo que se me fue ocurriendo. La pose relajada es solo para la foto, claramente. Mis contracturas hablaban por mi.

    PASO 4: Preparate

    Mental, emocional, física y espiritualmente.

    “No se trata de la meta. Se trata de crecer para convertirse en la persona que puede lograr esa meta”.

    Yo se que crecí un montón mientras me preparaba para irme.
    De otra manera, no lo hubiera logrado.
    Porque la chica que tomó la decisión de viajar por el mundo no es la misma que se animó y se fue. Y la que se fue no es la misma que la que escribe ahora, que empieza a soñar nuevos sueños.
    En la preparación me hice más fuerte, trabajé en mi autoconfianza, superé algunos miedos, busqué más allá, indague sobre mi propósito de vida, sobre vivir en abundancia… traté de entender más sobre mi y mi manera de ver el mundo. 

    Entonces… preparate, en todos los sentidos.
    Vas a transformarte en una mejor versión de vos misma, y yo no voy a decirte cómo porque se te van a ir presentando las maneras. Estará en vos verlas y aplicarlas.

    Por dónde empezar si soñás con viajar sola 3
    Unos días después de haber llegado a Bogotá, me decidí a sacar la cámara y tomarme una foto.

    PASO 5: Animate

    El verano pasado fuimos a la pileta con mi sobrina.
    Yo dudé un montón de meterme ese día porque sabía que el agua estaba super fria.
    Así que ahí estaba, en el borde de la pileta, arrimando un pie… sacándolo… metiendolo de nuevo… sentandome en la orilla… dudándolo, durante unos 5 minutos.

    Ella desde dentro me observa y me dice:
    “Dale tía animate, cerrá los ojos y tirate,
    deja de pensar, que al ratito se te pasa el frio”.

    Creo que la única forma de animarse es callar la mente y activar el cuerpo.
    En otras palabras: accionar a pesar del miedo, porque ni siquiera hace falta que ese miedo desaparezca. 

    Y bancarte el frío el ratito que dure porque después vienen los momentos de disfrute, de los que nunca hubieras gozado si no te animabas. 

    Yo creo que las personas que se animan, son las más recompensadas.
    Tengo la certeza de que eso mismisimo es ser valiente y me trajo muchísimas más alegrías que tristezas. 

    Y en el peor de los casos, estas últimas son sólo aprendizajes.

    Por dónde empezar si soñás con viajar sola 2
    Modelando una bikini tejida al crochet hecha por Sara, una amiga argentina que hice en el camino, que empezó a trabajar en su proyecto para independizarse.

    PASO 6: Hacelo

    Elegí lo que vas a llevar, abrazá bien fuerte a los tuyos, soltá y subite a ese avión. 

    Recorré los lugares que soñaste, viví todo lo que alguna vez visualizaste, probá esa fruta nueva, reíte como loca en la calle, hacete masajes en los pies que te duelen de tanto caminar, hablá con un extraño sobre la vida, bailá una música que no sepas bailar, sentate en ese parque y mirá la gente pasar, degustá esa comida típica, llorá por las injusticias que ves, levantate a las 5am porque si, cuestionate, dudá de todo, respirá un aire nuevo, vivila como la querés vivir, y contala como más te guste.

    Confieso que apenas me subí al colectivo y quedé sola, ya habiéndome despedido de todos, me envolvió un miedo enorme de repente, junto a un llanto que no llegó a ser y escalofríos en el cuerpo mientras pensaba: “¿¡Qué puta estoy haciendo!?”.

    También confieso que se me pasó a los 5 minutos. 

    Mi sobrina tenía razón. 
    El frío se te pasa y el mundo se hace tuyo. 

    Por dónde empezar si soñás con viajar sola
    Empezando el viaje, un martes por la mañana, en un Septiembre que no voy a olvidar.


  • Desarrollo personal

    No hay que tenerlo todo resuelto para empezar a viajar

    ¿Sos de las personas que quieren resolver todo antes de lanzarse a hacer algo?

    Y que por este motivo muchas veces se sienten agotadas, estresadas o sin humor, posponiendo así lo que quieren hacer y sintiendo que no llegan nunca?.

    Yo definitivamente lo fui por un buen tiempo.

    Es por esto que escribo sobre este tema, con la intención de contarte una nueva manera de pensarlo, que te puede ayudar positivamente como me ayudó a mí cuando decidí (sin tener el 98% de las cosas solucionadas) realizar el viaje que siempre quise.

    Resulta que las personas creen que lo tengo todo resuelto… (por mi manera particular de expresarme, demostrando mucha seguridad) pero la verdad es que no, y que soy de esas personas que creen que no hay que tenerlo todo resuelto para empezar a hacer algo. 
    (Aunque no lo sentía así hace un tiempo).

    ¿Empezar a qué? A planear ese viaje y ese proyecto de vida, por ejemplo, en mi caso.

    Se que es fácil decirlo pero… mejor parto de una pregunta esencial que debemos hacer primero… antes de empezar a esbozar algunas explicaciones sobre el tema. Y es preguntarnos:

    ¿Por qué queremos resolver todo antes?

    • Por una necesidad de tener las cosas bajo control.
    • Porque queremos sentirnos más seguros.
    • Porque necesitamos más confianza sobre nosotros o lo que pretendemos hacer.
    • Porque tenemos miedo a que algo salga mal.
    • Porque queremos que todo salga perfecto.
    • Porque no soportamos la incertidumbre.
    • Porque no nos sentimos capaces de improvisar.
    • Por creencias erróneas sobre nuestras capacidades.
    • Porque queremos parecer seguros ante los demás.
    • Porque otras personas nos demandan una explicación.
    • Por miedo al fracaso.
    • Y por tantos otros motivos…

    El primer paso es identificar nuestros motivos, y el segundo es entender que nos limitan enormemente. ¿Por qué? Porque la gran mayoría de ellos son miedos en realidad, y actuar bajo sus órdenes puede paralizarnos. (¡Y sin que nos demos cuenta!).

    Una charla TEDx muy cortita de un viajero, que me gustó mucho.

    Una metáfora:

    Diría que es parecido a ir todos los días al gimnasio y andar en una bici fija, pero nunca salir a la calle y participar de la carrera que hace tanto tiempo querés correr.
    La sensación es la misma: te sentís en movimiento (porque efectivamente te estás moviendo).
    Estás entrenando tus músculos, transpirando, fortaleciendo el corazón… y mejorando, inevitablemente, si lo haces con constancia.
    Pero el paso crucial es salir de ahí, tomar una bici sin ruedas fijas y… ¡correr la carrera!

    No tiene sentido el entrenamiento sin esta última parte, ni tampoco participar sin prepararte.

    La consecuencia que muchos sufrimos es la de posponer la carrera por nunca sentirnos lo suficientemente preparados, y entrar en un círculo vicioso que nos aleja del objetivo, mientras que nos auto convencemos de que avanzamos…

    De la misma manera, yo venía posponiendo mi próximo viaje, hasta que me di cuenta que hay cosas que primero deben decidirse, y luego resolverse a su debido tiempo.

    Me resulta simpático el hecho de tener abierto un blog de viajes y escribirlo desde casa, porque no estoy viajando en este momento, y me da mucha gracia haberme animado y auto llamarme viajera, sin haber viajado nunca fuera de mi país, ni tener pasaporte (o una valija presentable).
    Y ni hablar de usar repetidamente el hashtag #viajosola cuando nunca viajé sola en mi vida.

    No te  voy a mentir… a veces me siento como una impostora, pero cuando pasa me tomo un minuto y recuerdo que sólo estoy adelantando algunas cosas que de cualquier manera iba a hacer.

    Te invito a dejar de posponer la carrera, una vez que decidiste correrla.
    Te insisto dejar de posponer ese viaje y decidirte a viajarlo.

    Poné una fecha y empezá a hacer tus averiguaciones y a prepararte… y date tiempo, a vos y a las cosas, que se van a ir acomodando. (Deveritas).

    El miedo de no tenerlo todo resuelto es algo con lo que se aprende a vivir… Y es muchísimo mejor que la tranquilidad de quedarse en lo conocido, mirando el sueño de lejos, sin darle espacio para ser.

    ¡Buscá las maneras, que hay miles!

    Yo por ejemplo le conté a todo el mundo lo que tengo pensado hacer, para no tener más opción que hacerlo. Y priorizo todo en relación al plan, como reafirmación a un compromiso propio.

    No se trata de  hacer ese viaje que anhelamos sin ninguna preparación, y no se trata de planearlo todo tanto que se posponga por años o nunca se haga.

    Se trata de encontrar el equilibrio, cualquiera sea el objetivo.

    Me encantaría leerte, saber qué pensas, y acompañarte de alguna manera. Dejame un comentario ♥

    ¡Abrazón!
    Lu.

  • Desarrollo personal

    “Quiero viajar por el mundo”, qué cliché…

    Sería ingenuo de mi parte pensar que soy la única persona que siente que la frase que más resume su sueño, suena a un enorme cliché hoy en día…
    ¿No te parece?

    Tengo ganas de hablar con vos de estas cosas que nos pasan cuando estamos decididas a vivir de la forma que deseamos y, en particular, de lo que sucede cuando se lo compartimos a otros, porque se por experiencia propia que a veces no es nada sencillo.

    Partamos de una necesaria definición:

    “Cliché se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde novedad, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora”.

    Wikipedia

    Podríamos decir que la frase “Quiero viajar por el mundo” ya no tiene el mismo peso en la actualidad que tuvo alguna vez, y esto sí que nos trae algunas incomodidades… Como por ejemplo: tener que encontrar miles de formas más originales de decir lo que pretendés de la vida cuando todo se resume en esas 5 palabras que lamentablemente han perdido novedad y poder.

    Por lo cual a modo de paréntesis te comparto algunas de las que he usado hasta hoy:

    (Haceme el aguante y comentá algunas tuyas también, daaaaaaale)

    • “Me muero por conocer personas de otras culturas”.
    • “Quiero experimentar cosas nuevas en lugares nuevos”.
    • “Creo que el mundo es demasiado grande y me estoy perdiendo de conocer mucho estando en un solo lugar”.
    • “Tengo mucha curiosidad por conocer el mundo”.
    • “Quiero viajar, solo quiero viajar en la vida y nada más”.
    • “Estar quieta me inquieta mucho, me quiero ir”.

    También te puede interesar: 8 pasos para organizarte y viajar.

    Ahora bien, tengo que admitir que ninguna de estas afirmaciones me parece demasiado original pero ciertamente no suenan tan cliché como la del título, y eso me hace sentir mejor al hablar con alguien.

    Pero lo más notorio, es que ninguna expresa los para qué. Es decir: para qué quiero lo que digo que quiero. Y seguramente eso mismo sea lo que le da el peso y valor que nosotros también le adjudicamos a nuestro sueño.
    Posiblemente esos para qué sean lo verdaderamente interesante.

    Por lo que, atrevidamente y de sorpresa, te voy a proponer un ejercicio super sencillo pero poderoso que me ayudó un montón a definir que quiero en realidad, porque – seamos honestas – esa frase tan cliché es bastante amplia y general, y no dice lo más importante (a mi parecer), que es como dije antes: el para qué.

    La mini tarea

    En una hoja en blanco escribí:
    “Quiero viajar por el mundo”
    ¿Para qué?
    (Tu respuesta)
    Y a esa respuesta preguntate: ¿Para qué? qué te aporta eso?
    (Tu nueva respuesta)
    ¿Para qué? en qué te suma o qué lograrías con eso?
    (Tu nueva respuesta a la respuesta de la respuesta)
    ¿Para qué?
    (Tu cuarta respuesta)
    ¿Para qué?
    (La última si así lo decidís o podrías seguir)

    Si te pasa como a mí, las últimas preguntas van a ser las más difíciles pero más reveladoras de responder, y te van a dar los motivos más fuertes y profundos para no desistir nunca a eso que más deseas, así que guardarlas en un lugar especial para leerlas luego, y si tenes ganas contame qué experimentaste respondiéndolas.

    Por otra parte, estos últimos meses hablando con la gente, aprendí y te comparto por si te suma a vos también: que no tenemos la obligación de contar o explicar a todo el mundo los motivos que nos mueven, aunque surjan de ahí muchas veces las conversaciones que más nos interesan…

    ¿Por qué? Simplemente porque no con todo el mundo se pueden generar estas charlas de manera tal que ambas personas salgan fortalecidas y motivadas de las mismas. Y no está mal que así sea.

    Se trata sólo de recordar que podes elegir con quien hablar de las cosas que más te importan.

    Y no olvidarse que “lo que no suma, resta”. Frase que se aplica mucho a las conversaciones, porque incontables veces recibimos comentarios que no suman en lo absoluto a nuestro crecimiento, aunque haya otras tantas que si.

    La frase será un cliché… pero la manera en la que querés viajar por el mundo NO lo es porque va a ser TU manera.
    ¡Así que dale que va!

    ¡Te abrazo!
    Lu.

  • Recursos creativos

    Bitácora de viaje. ¿En papel o digital?

    Esta es una pregunta que me hice a mi misma apenas decidí viajar.

    • ¿De qué manera voy a documentar mi viaje?
    • ¿Qué será mejor para compartirlo con otros?
    • ¿Quiero compartir todo o guardarme algo para mí?

    Soy de las personas que documentan su vida cotidiana… así que imagínense al viajar… – Un poco sobre mi
    Y con documentar me refiero a expresar lo que siento o pienso respecto a algo (que pasó, pasa o quiero que pase). Y a ideas random también.

    Si sos de esas mujeres que, como yo, no puede evitar expresar – de diferentes maneras –  lo que percibe con sus sentidos en el mundo, te invito a leer lo que sigue.

    Sobre las bitácoras

    “La bitácora es una memoria de papel”

    Leí una vez por ahí.

    En el presente funciona como un diario, y en el futuro como una máquina del tiempo cada vez que la leas.
    Nos facilita expresarnos de la manera que elijamos y a registrar nuestras experiencias, convirtiéndose así en una gran compañera cuando viajamos solas.

    Bitácoras en papel

    Abrazada a mis escritos cotidianos.

    Las más conocidas se escriben en cuadernos y anotadores que generalmente no superan la medida A4. (Ya que la idea es transportarlas cómodamente a donde vayamos).

    Una referente en este tema para mí, es Aniko Villalba, escritora argentina que viajó durante 10 años y ahora se dedica a escribir libros y dar talleres de escritura y creatividad. Podes leer más sobre ella en: www.escribir.me/aniko-villalba/

    Es a partir de una entrada en su blog de viajes – www.viajandoporahi.com – que me inspiró y convenció (sin querer queriendo) a documentar mi viaje en papel, con los recursos que yo prefiera. – Lee sus ideas acá.
    Siempre amé los cuadernos pero no me había motivado tanto a registrar mi viaje con dibujos, escritos a mano y collages hasta que vi los suyos.
    Ahí fue que decidí que definitivamente es algo quiero hacer (¡y coleccionar!). FanáticaALERT.

    Foto extraída de: viajandoporahi.com / Aniko Villalba

    Lo mejor:

    Existen muchos motivos para que elijas documentar en papel, si necesitás motivos que no sean más que el disfrute.
    Hacer algo cuyo fin sea disfrutar es algo a lo que no estamos acostumbrados en nuestra sociedad.
    Siempre “tenemos” que hacer una bitácora en papel, por ejemplo, para… (y acá van algunos motivos super válidos): ganar dinero con el resultado; publicarla y mostrarla a otros; vender una idea que surja de ahí; crear una colección de bitácoras; inspirar a otros; motivarse para otra cosa; practicar y ejercitarse creativamente; mantenerse activa dibujando, escribiendo, pintando; entender lo que pasa en el mundo; comprender lo que te pasa a vos, tener un lugar donde alojar recuerdos; no olvidarse de ciertas experiencias o detalles; conocerse a una misma; recordarse a una misma en ese viaje; etc.

    Así que si disfrutas de expresarte en un papel. Ni lo dudes.
    Y si añadirías otros motivos, compartilos en un comentario conmigo!.

    Lo no tan genial:

    • Es algo que se puede deteriorar con los años si no se cuida debidamente. Pero bueno… lo cuidas bien y listo (sonrisa persuasiva).
    • 
    Es un objeto más en la mochila que hará peso. Pero un poquiiiito nomás.
    Se volverá tan valioso como tu pasarporte (para vos, claramente), por lo que tendrás otra preocupación/responsabilidad. Pero bueno, una más, una menos…

    Bitácoras digitales

    Mi espacio improvisado un sábado a la mañana.

    Los blogs de viajes, por ejemplo, son creados la mayoría de las veces con la intención de que funcionen como bitácoras. (Y este en un clarisimo ejemplo de eso).

    Por otra parte, las redes sociales se usan mucho para mostrar el día a día de un viaje o reflexiones sobre ellos. (Instagram brilla en esto).

    Extraído del Instagram de @alanxelmundo.

    Lo más de lo más:

    ¡Poder compartirlo con el mundo de manera rapidísima!
    La gran ventaja es que a gracias a internet podemos establecer relaciones con personas a las que no llegaríamos de otra manera tan fácilmente. Gracias a esto, obtenemos una interacción enriquecedora y nos mantenemos abiertos a nuevas posibilidades. (Nunca se sabe las que pueden surgir cuando compartís lo que vivís con otros!).

    No está de más aclarar que siempre elegiremos que compartir y que no, es decir, no por estar conectados con el mundo tenemos que renunciar a nuestra vida privada.

    Lo no tan mejor:

    Lleva tiempo y mucha dedicación actualizar una bitácora digital, y cobra mayor importancia cuando nos estamos moviendo de un lugar a otro. Sin embargo, siempre dependerá del fin por el que hicimos esa bitácora.

    Conclusión

    Por mi parte, veo las ventajas de elegir ambas. Creo que forman un complemento perfecto y nos permiten expresarnos de manera más amplia y enriquecedora que si solo eligieramos una.

    Si suena un poco entusiasta es porque… lo es.

    Creo que la clave estará en establecer de antemano cuanto tiempo aproximadamente tendremos para dedicarle a cada una, y hacer de ese momento uno de total disfrute.

    ¿Y vos, tenés una? ¿Cómo la usas? Contame que te leo!

    ¡Te abrazo!
    Lu.